"La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante" Difícil expresar lo vivido en Uganda y seguramente estas palabras no lleguen a reflejar lo sentido allí... Dicen que la vida se mide en experiencias. Pues bien, ésta ha sido una de ellas. Una de esas que te marcan para siempre, donde los sentimientos y emociones están a flor de piel. De esas que solamente sabrás lo que se siente, si la vives. Todos sabemos la realidad que hay en el tercer mundo, ya sea por televisión, internet o cualquier otro medio de comunicación. Una cosa es conocerla y otra muy diferente verla y vivirla en primera persona. Parece mentira que vivamos en el mismo planeta, tan cerca físicamente y a la vez tan lejos como si hubiera décadas de diferencia... El hecho es que todos vamos con unas ganas increíbles de aportar, de ayudar, de dar nuestra mano en todo lo que haga falta, en definitiva de poner nuestro granito de arena. "Granito a granito se hace una montaña". Y es verdad que lo hacemos, pero lo que no sabemos es que todo lo vivido nos aporta mucho más a nosotros. Te planteas cosas que en la sociedad en la que vivimos es impensable. ¿De verdad se puede ser feliz con tan poco? La frase "no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita" toma sentido allí. ¿Qué es lo realmente importante en la vida? A veces nos preocupamos por tonterías cuando lo realmente importante es el amor y la salud. ¿De qué sirve todo lo demás si nos faltan estas dos? Todo el amor recibido en estas semanas no tiene precio. Niños acercándose buscando simplemente un abrazo, una caricia... Jugar con ellos y poder verles felices, sonriendo, divirtiéndose aunque sea durante unas horas, a pesar de su realidad, es algo que te llena de una forma inexplicable. De verdad que necesitan ayuda y hay mucho trabajo por hacer, pero que no quepa la menor duda de que tenemos mucho que aprender de ellos, más de lo que creemos. Como todo en esta vida, todo tiene un final y ahora toca volver a la realidad, sin olvidarme de la gente de Fort Portal, resto de voluntarios, coordinadores y todas esas personas que han hecho que esta experiencia haya merecido tanto la pena. Desde aquí seguiré ayudando en todo lo que esté en mi mano y no sé ni como ni cuando, pero prometo que volveré. Una parte de mi corazón siempre estará con vosotros. Webale Uganda!


























































